Alguien ofrece vender su empresa y los números se ven bien. La facturación es sólida, los márgenes son razonables y el precio parece justo. Pero antes de firmar cualquier cosa, existe un trabajo previo que puede determinar si ese negocio es lo que parece o si hay problemas ocultos que el comprador terminará pagando: el due diligence legal.

Lo que debes saber antes de seguir

  • El due diligence legal es una auditoría jurídica que el comprador realiza sobre la empresa que quiere adquirir, antes de cerrar la operación.
  • No hay un formato único ni una obligación legal de hacerlo; es una práctica que protege al comprador.
  • El resultado del due diligence determina el precio, las garantías exigibles y si la operación sigue adelante o no.
  • La estructura de la compraventa (compra de acciones versus compra de activos) tiene implicancias tributarias y de contingencias radicalmente distintas.

Qué es el due diligence y para qué sirve

El due diligence es el proceso de verificación que realiza un comprador antes de cerrar cualquier operación de compraventa de empresa. La palabra viene del latín “diligentia debita”: la diligencia que se debe. En términos prácticos, es la investigación que permite al comprador saber realmente qué está comprando.

El due diligence no garantiza que no habrá sorpresas después del cierre, pero sí permite identificar los riesgos más relevantes y decidir si asumirlos, negociar una reducción del precio o exigir garantías específicas. Quien compra sin hacer due diligence asume todos los riesgos sin haberlos visto.

Área societaria

El punto de partida es verificar que la empresa existe legalmente, que está bien constituida y que el vendedor realmente tiene el derecho de vender lo que dice vender.

Los documentos a revisar incluyen:

  • Escritura de constitución y estatutos vigentes (con todas las modificaciones inscritas).
  • Libro de Registro de Accionistas o Libro de Socios.
  • Actas de juntas de accionistas o socios de los últimos tres a cinco años.
  • Poderes vigentes del representante legal.
  • Certificado de vigencia emitido por el Conservador de Bienes Raíces respectivo.

Una revisión de las actas puede revelar conflictos entre socios, decisiones no implementadas, compromisos asumidos que el comprador desconoce o acciones pignoradas (dadas en garantía) que no están anotadas en el libro de accionistas.

Área contractual

La empresa tiene contratos vigentes con clientes, proveedores, arrendadores, distribuidores, licenciatarios. Cada uno de esos contratos es una obligación que pasa al comprador si adquiere la empresa como unidad económica.

Lo que interesa saber:

  • ¿Hay contratos a largo plazo que comprometían condiciones favorables que quizás no se renovarán?
  • ¿Hay cláusulas de cambio de control que permiten a la contraparte terminar el contrato si la empresa cambia de dueño?
  • ¿Hay contratos con condiciones excesivamente onerosas o cláusulas penales desproporcionadas?
  • ¿Hay cartas de intención o contratos preliminares que generen compromisos no reflejados en la contabilidad?

Las cláusulas de cambio de control son frecuentes en contratos con clientes importantes, franquicias o distribuciones exclusivas. Si el contrato se termina al cambiar el dueño, el valor del negocio cae considerablemente.

Área laboral

Las contingencias laborales son una fuente frecuente de problemas post-compra. La empresa puede tener:

  • Trabajadores con contratos de trabajo no escriturados o con cláusulas que no reflejan la relación real.
  • Demandas laborales pendientes en el tribunal laboral o ante la Inspección del Trabajo.
  • Cotizaciones previsionales impagas o pagadas sobre una base menor a la remuneración real.
  • Trabajadores bajo honorarios cuya situación puede ser requalificada como relación laboral por un tribunal.
  • Acuerdos informales con trabajadores clave (bonos, beneficios no escriturados) que generan expectativas difíciles de manejar.

Las cotizaciones impagas pueden ser muy cuantiosas si la empresa lleva años pagando sobre bases incorrectas. La revisión de planillas de cotizaciones de los últimos tres a cinco años es esencial.

Área tributaria

El SII puede fiscalizar los últimos tres años tributarios en condiciones normales, y hasta seis años si detecta fraude. Cualquier contingencia tributaria que exista en esos períodos puede convertirse en una liquidación de impuestos que el nuevo dueño tendrá que enfrentar.

Los aspectos a revisar incluyen:

  • Formularios 22, 29 y 50 de los últimos años.
  • Libros de compraventa del IVA.
  • Deudas tributarias vigentes con el SII (disponibles en la web del SII con autorización del vendedor).
  • Actuaciones de fiscalización o notificaciones del SII pendientes.
  • IVA crédito fiscal: si hay crédito cuestionable, puede haber un pasivo oculto significativo.
  • Situación de los bienes del activo fijo respecto a su valorización tributaria.

Área inmobiliaria

Si la empresa tiene o usa inmuebles (propios o arrendados), hay que revisar:

  • Títulos de dominio de los inmuebles propios: historia de los últimos diez años, libertad de gravámenes e hipotecas.
  • Certificados del Conservador de Bienes Raíces que acrediten el estado de los bienes.
  • Permisos de edificación y recepción final de las construcciones.
  • Situación de los contratos de arriendo: plazos, montos, cláusulas de renovación.

Un inmueble sin recepción final o con gravámenes no revelados puede ser un problema mayor para la operación del negocio.

Área de propiedad intelectual

Si la empresa opera bajo marcas registradas, patentes, nombres de dominio o software propio, hay que verificar que esos activos realmente le pertenecen:

  • Registro de marcas en el INAPI: vigencia, renovación, cobertura territorial.
  • Existencia de litigios sobre marcas.
  • Titularidad del software: ¿fue desarrollado por empleados (en cuyo caso es de la empresa) o por terceros (en cuyo caso depende del contrato)?

Hay empresas que operan hace años bajo una marca que no está registrada a su nombre o que está vencida. Eso es una vulnerabilidad seria.

Contingencias: cuáles son deal breakers

No toda contingencia mata una operación. La distinción entre contingencias que impiden cerrar el negocio y las que son negociables es parte del trabajo del abogado:

Deal breakers típicos: titulación inmobiliaria deficiente que impide usar el activo clave, demanda laboral colectiva con probabilidad alta de condena, deuda tributaria cuyo monto supera el valor de la operación, marca principal registrada a nombre de un tercero.

Contingencias negociables: deudas laborales menores que pueden descontarse del precio, contratos que requieren renegociación con terceros, cotizaciones atrasadas de monto conocido.

Estructurar las garantías en el contrato

El contrato de compraventa debe reflejar los hallazgos del due diligence. Los mecanismos habituales son:

Declaraciones y garantías (representations and warranties). El vendedor declara que ciertas afirmaciones son verdaderas a la fecha de cierre (que no hay juicios pendientes no revelados, que las cotizaciones están al día, que los contratos son válidos). Si alguna declaración es falsa, el vendedor es responsable por los daños.

Indemnidades. Cláusulas específicas en las que el vendedor se obliga a indemnizar al comprador si ocurre un evento concreto identificado durante el due diligence (por ejemplo, “si el SII liquida impuestos por el período X, el vendedor cubre hasta el monto Y”).

Precio en escrow o precio diferido. Parte del precio se paga al cierre y otra parte queda retenida por un período (usualmente 12 a 24 meses) para cubrir contingencias que se materialicen después del cierre.

Compra de acciones versus compra de activos

Esta es la decisión estructural más relevante de toda la operación:

Compra de acciones (o derechos sociales). Se compra la sociedad como un todo. El comprador adquiere tanto los activos como los pasivos, incluyendo las contingencias conocidas y las desconocidas. Es más simple desde el punto de vista operativo (los contratos continúan sin necesidad de traspasos), pero el comprador asume toda la historia de la empresa.

Compra de activos. Se compran bienes específicos de la empresa (maquinaria, cartera de clientes, marcas, contratos seleccionados) sin adquirir la sociedad. El comprador parte “limpio” en términos de contingencias, pero la operación es más compleja: cada contrato debe ser traspasado, los clientes deben ser notificados, puede haber implicancias del IVA en la venta de ciertos activos.

La elección entre una u otra estructura depende del tipo de contingencias encontradas, del tratamiento tributario de la operación y de la voluntad del vendedor. Generalmente los vendedores prefieren vender acciones (para no tributar por la venta de cada activo individualmente) y los compradores prefieren comprar activos (para no cargar con el pasado de la empresa). La negociación de esta estructura es parte central de cualquier operación de M&A.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo toma un due diligence legal?

Depende del tamaño y la complejidad de la empresa. Para una PyME con operaciones simples, puede completarse en dos a cuatro semanas. Para una empresa mediana con múltiples contratos, inmuebles y litigios pendientes, puede tomar uno a tres meses. El tiempo también depende de cuánto colabora el vendedor en entregar la documentación solicitada.

¿El vendedor está obligado a entregar toda la información que se le pida?

No existe una obligación legal general que fuerce al vendedor a entregar información en una negociación privada. Sin embargo, si el vendedor oculta información relevante que afecta el valor o el riesgo de la empresa, puede incurrir en dolo o mala fe contractual, lo que genera responsabilidad. La práctica habitual es firmar un acuerdo de confidencialidad y una carta de intención que formalice la obligación de proporcionar información durante el período de due diligence. Si el vendedor no colabora, eso en sí mismo es una señal de alerta.

¿Es necesario hacer también un due diligence financiero y contable además del legal?

El due diligence legal es una de las ramas de la auditoría previa a una adquisición. El due diligence financiero (revisión de estados financieros, flujos de caja, deudas bancarias) y el due diligence operativo (estado de los activos, capacidad productiva, tecnología) son complementarios e igualmente importantes. Generalmente se contratan en paralelo con equipos distintos. El informe final debe integrar todos los hallazgos para que el comprador tenga una visión completa.

Fuentes y referencias


Si necesitas orientación sobre cómo estructurar un due diligence legal antes de comprar o invertir en una empresa, nuestro equipo puede guiarte en el proceso. Agenda tu consulta.